viernes, 3 de febrero de 2012

Cuando las musas son gordos, calvos y salvajes sin modales...

Tengo un grupo de juego que es de los que no quedan. Gente de gustos dispares y apariencias encontradas que no saben decirle que no a una buena aventura. Desde el paladín berserker (que tambien borda el papel de guerrero berserker, mago berserker o anciana octogenaria berserker) a su compañero ladrón, mago-ladrón, paladín-ladrón, bardo-ladrón o lo que sea ladrón, pasando por una plétora de personajes a cada cual más extraño. El caso es que es una gente con la que da gusto jugar. Tenemos desde nuestra propia "ala dura" reglística a la "ala flowerpower" más centrada, si cabe, en las historias, con una convivencia que a mi se me antoja perfecta (habría que preguntarle a ellos xD) y que hace que cualquier partida se vea enriquecida por las vivencias, experiencias y, como no, las ideas de cualquier personaje que hace que se me quede corto un sólo juego, aunque esté dirigiendo mil y una campañas a la vez (así como todas aquellas que se han quedado estancadas), de manera que me apetezca jugar a muchos otros juegos para verlos en esta o aquella situación viendo como circunvolucionan, como improvisan y como son capaces de salir de cualquier aprieto, en el espacio, la roma antigua, en Miskatonic o en Jerusalem, por decir algunas.Y es que realmente, las partidas que salen bien suelen ser las que implican a los pjs, normalmente en mayor media, porque la idea del master puede ser cojonuda, pero si a los pjs no les hace tilín o pasan un poco del tema, pues mal vamos. Sin ánimo de delegar responsabilidades en nadie, un master puede llegar a ser tan bueno dirigiendo como sus jugadores le permitan, mientras que estos pjs no recibirán sinó una bonificación positiva o negativa respecto a la habilidad del master.

Lo que sería la teoría del espejo (o en plan friki, la de nuestro otro yo en la zona negativa)

Si sonrío ante el espejo, el espejo me sonrie. 

O lo que viene a ser lo mismo, la mejor manera de pasarlo bien es intentándolo.

Bueno, pues ahí queda eso.
No acabo de entender la metáfora que encierra esta foto...


P.D. Manolo, aunque te vayas para Australia, tendrás sitio con los Veteranos de la Hoja Blanca. Una vez veterano, veterano para siempre!
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