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jueves, 7 de diciembre de 2017

Fata Libelli ahora o nunca





Hoy tenemos que dar una mala noticia y un aviso a navegantes para que aquellos que lean novelas digitales no desaprovechen la ultima oportunidad de adquirir las obras publicadas por la editorial Fata Libelli, que no cierra sus puertas pero casi, ya que a partir de enero elimina la posibilidad de comprar sus obras en las plataformas disponibles hasta ahora. Obras altamente recomendables entre las que se encuentra Ominosus: una recopilacion lovecraftiana (reseña  y reseña), Arcana Mundi: cuentos de fantasia y ciencia ficción  de Elizabeth Bear (reseña y reseña) y Hic Sunt Dracones: cuentos imposibles de Tim Pratt (reseña y reseña). Pero ademas de estos tres también tenemos  relatos de ciencia ficción hard en Ad Astra:cuentos de ficcion cientifica de Peter Watts, Sic Transit: cuentos de fantasmas de  Regie Oliver o Sui Generis: una recopilacion "weird" entre otros. 


Asi que daros una alegría y no desaprovechéis la oportunidad de leer estas obras.


Y sin mas preámbulo os dejo el comunicado de la editorial:





Fata Libelli: ahora o nunca

Espera, espera… ¿no me irás a decir que este el típico post de cierre de proyecto prometedor donde los creadores agradecen el apoyo general de los seguidores pero confiesan emocionados que las responsabilidades personales y la falta de recursos económicos les llevan a concluir que el proyecto es por ahora insostenible y que muchas gracias por todo?
Bueno, Fata Libelli no cierra pero sí entramos en una fase nueva donde nos vamos a dedicar a proyectos más puntuales y menos a mantener un catálogo con una tienda estable permanentemente abierta. Es cierto que los libros digitales no nos dan dolores de cabeza de logística ni distribución, ni tenemos que disponer de ellos en una hoguera si no se venden, pero los bitios de un catálogo digital también generan gestión diaria, gastos fiscales, mantenimiento informático e inversión.
Nuestro objetivo de cara al 2018 y más allá es reducir la gestión cotidiana y pivotar el proyecto hacia acciones más puntuales como acciones culturales, traducción y venta de libros en momentos concretos o bajo demanda o solo por patrocinio.
Ahí va alguna información importante:
  • ¿Estás suscrito? En este momento te falta por recibir la última parte de tu pedido, que por desgracia, lleva un poco de retraso. Sin embargo, no te preocupes, tus libros te serán entregados en breve por los medios habituales.
  • ¿No estás suscrito? Aprovecha para hacerlo. Este mes de diciembre de 2017 es el momento justo para suscribirse: nuestro próximo título solo se venderá en el pack de la suscripción.
  • ¿Quieres comprar algún libro de nuestro catálogo? ¡Date prisa! Después del 31 de diciembre de 2017 cerraremos la tienda de Fata Libelli; no se podrán comprar más libros desde el 1 de enero de 2018. También cerrarán nuestras tiendas en otras plataformas de venta de libros, incluyendo Amazon, Google Play y Lektu.
  • ¿Has comprado alguna vez un libro desde nuestra tienda? Te interesa saber que todos los libros comprados desde nuestra web hasta la Nochevieja de 2017 (tanto en suscripción como de forma individual) seguirán accesibles y se podrán descargar desde el panel de usuario como siempre durante el siguiente año.
Si tienes dudas, solo envíanos un correo y estaremos encantados de resolverlas.
Diciembre de 2017 es el último momento para suscribirse y/o comprar cualquiera de los libros disponibles en nuestro catálogo¡Aprovecha ahora! Terrorfantasía y ciencia ficción.

miércoles, 2 de marzo de 2011

¿Por qué...?

-Mamá...¿Por qué por las noches apagamos los fuegos?-

-Para escondernos mejor. Tu y tus hermanitos dormís mas tranquilos y además así pasamos más desapercibidos. Venga, ya es hora, duérmete.-

-Espera. Ayer Papá estuvo hablando con el vecino. Le decía algo sobre que se han abierto los pasos y que la nieve ya no los detendrá. ¿De qué hablaba, mami?

-De nada, hombre. Aquí no hay nada que temer. Duérmete.-
El obediente pequeño se tapó bien, pero al segundo volvió a incorporarse con sus ojos muy pero que muy despiertos.
Al momento preguntó: 

-¿Y por qué papi sale con la lanza y la armadura en cuanto se pone el sol? El padre del pequeño Tim tambien va con él, y muchos otros padres y madres...¿Pasa algo a esa hora en los pasillos? - Preguntó el pequeño mientras miraba hacia sus juguetes donde su pequeña espada de madera y su escudito de juguete se mezclaban con un sinfín de muñecos, balones y carros hechos con palitos, como deseando que llegase pronto el momento de ser mayor para unirse a los valerosos defensores de su pueblo.

-No Raazh, no pasa nada. Salen a hacer una ronda porque es su deber como guardias de nuestro asentamiento. Nos protegen a todos, nada más.-
Intentando cortar la conversación, la joven madre lo tapó dulcemente con la vieja manta de piel de lobo y le frotó la cabeza. Tras darle un pequeño beso en la frente intentó salir de la habitación sin hacer ruido.
El pequeño, una vez más, se incorporó en la cama diciéndole a su madre, que ya empezaba a estar un poco desesperada por la falta de sueño de su hijo:

-Ma, ¿Es cierto lo que dicen Rob y Maaghht en el cole?-

-No sé. ¿Qué dicen?-

-Que cuando se acabe el frío llegarán los gigantes de metal y tendremos que volver a dejar este asentamiento y buscarnos otro más oculto...Y que muchos de nuestros guerreros morirán para que podamos escapar. ¿Va a morir Papá?-

La madre no pudo evitar cerrar los ojos y que su boca llena de colmillos dejase escapa una mueca de dolor. Su hijo empezaba a saber como sería su vida, pero aún era muy pronto para descubrirlo. Recordaba cómo lo había conocido ella, hace unos 8 años, cuando tres gigantes de piel metálica, un poderoso hechicero y un maligno elfo habían entrado en su territorio a sangre y fuego, haciendo que los supervivientes de su pueblo tuvieran que huir dejando todos sus recuerdos en su cueva natal, para buscar un nuevo lugar donde habitar. Si sólo este verano no vinieran los hombres de piel de metal. Pero tal vez era mucho pedir.
Al fin, miró a su pequeño, que la observaba con la cara ladeada en un gesto típicamente de interés. Era muy pequeño, así que le mintió:
-No te preocupes. Papá es un gran guerrero. Tal vez el mejor del asentamiento. Uno de los mejores de nuestro pueblo Kobold. Nadie puede vencerlo. Nadie nos echará de nuestra tierra... Además ¿Qué querrían los gigantes de piel de metal de nosotros? Si no tenemos casi nada...Duérmete, anda. y no pienses más tonterías.-
La madre comenzó entonces a cantar una vieja nana a su pequeño que ya tenía los ojos entornados por el sueño. Cantó bajito, muy bajito. Como si temiese que alguien la escuchase. El pequeño Kobold se fue durmiendo poco a poco.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Un lugar cualquiera del golfo de Talos...

La puerta de la taberna crujió en un lángido sollozo cuando el gnomo Nako la empujó. No había demasiada gente aquella tarde. Los luchadores de Pugilato se quedaban con toda la expectación de la gente de la populosa ciudad costera los dias como aquel. En la barra, dormitaba un viejo y descolorido posadero que apoyaba cansinamente su cara entre sus manos. A un par de metros, al fondo, dos marinos talesios susurraban y reían alocadamente visiblemente borrachos por el barato, aunque fuerte, vino de la zona. En una mesa, tres pares de ojos vigilaban al extraño gnomo y sus arrítmicos andares. Uno de ellos, un bárbaro del desierto armado con un extraño arco y un poderoso y brillante martillo se recostó en la silla mientras sonreía y decía a sus compañeros: ya está aquí!. Otro de ellos, un extraño indivíduo de aspecto peligroso, seguía con su vista fija en la bolsa de uno de los borrachos de la barra. El tercero, que se encontraba de espaldas a la puerta, completamente vestido al modo talesio, enguantado en terciopelo negro y cuero bien engrasado se giró para ver al gnomo mientras sacudía su amplio sombrero emplumado. Entre sus dientes escapó, como un pequeño susurro, un ligero sonido. Para muchos no era más que eso... para sus compañeros, algo bien inteligible: puto gnomo.
Sonriendo, cerró la brújula broncínea con la que jugaba y se levantó para hacer sitio a su compañero.