lunes, 22 de agosto de 2011

Todavía me lo pregunto...

Muchas veces no nos damos cuenta de las salvajadas que hacemos cuando jugamos al rol. Que sí, que es muy divertido y eso, pero en ocasiones se dan auténticos dislates. Hace algún tiempo comentaba con Gerry el absurdo de los encuentros con ladrones en los mundos fantásticos, sobre todo porque los muy cabrones ¡iban a muerte! Tanto daba que el grupo de jugadores fuera de chapa hasta arriba, con espadones serrados, hachas danesas y corazas completas, los ladrones ahí se plantaban, con un par de cojones, delante de los PJ's, dispuestos a llevarse todo el patrimonio por las buenas o por las malas, lo de menos era la inferioridad frente al rival.

Casi todos nos lo hemos preguntado alguna vez

Si te parabas a pensarlo un poco te dabas cuenta de que ponías a los ladrones para que los PJ's les dieran una chaparreta como era debido, que no siempre se va a poner de malos a orcos, goblins y otros bichejos de baja extracción. Probablemente el modo más lógico de resolver el encuentro sea negociar, pudiendo llegar a extrañas alianzas con los maleantes o incluso unirse a ellos durante un tiempo, pero bueno, en aquel entonces lo más importante era aplastar enemigos. Quizás es que con los años nos hemos vuelto más refinados, sutiles y, sobre todo, retorcidos.

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