lunes, 6 de diciembre de 2010

Be retro, my friend

No sé muy bien cómo comenzar esta disertación. No soy consumidor de rol, sólo soy un tío que jugó en su día (muy lejano ya) y que hoy se limita a observar, echando como mucho una partida al año (en 2010 aún no he jugado ni dirigido), así que me cuesta un poco opinar sobre los retroclones que tan de moda se han puesto hoy en día. JKeats de Frankenrol los define así: "Un retroclon es una copia, homenaje o versión de otro juego, generalmente D&D o similares, realizada por fans nostálgicos de una época en la que "rol" era sinónimo de matar orcos, explorar catacumbas sin nombre y saquear todo el tesoro que se pudiera. Una época en la que los puntos de experiencia se contaban por criatura matada y los sistemas no tenían que ser amigables con el usuario, a veces ni siquiera debían funcionar con lógica, sólo funcionar". Pues eso, una explicación muy acertada para aquellos profanos en el término, como es el caso del que suscribe. Por cierto, es un neologismo extranjero, que aquí no necesitamos inventar nada.

¿Retroqué?

¿Cuál es mi problema con los retroclones? Pues que, francamente no les veo sentido. ¿Qué vacío llenan? Pues ninguno, porque el que quiere jugar a un juego viejo, lo hace y punto. Puede que la nostalgia y la curiosidad anime a algunos fósiles del rol a comprar de nuevo lo mismo pero los retroclones no aportan nada nuevo, si bien puede que sirvan para que algunos redescubran una época que pensaban gloriosa y que a lo mejor no lo era tanto. Felicito a desde aquí a los fenómenos de La Marca del Este por ser capaces de detectar ese nicho en el mercado patrio y confío en que lo puedan explotar hasta, por lo menos, quedar a pre, aunque estoy convencido de que aún lograrán sacarse unos durillos para pasar el crudo invierno.

Ejemplo de juego moderno

A pesar de los retroclones todavía quedamos unos pocos en esto que no sólo somos fósiles, sino que somos fósiles trasnochados, dispuestos a echar una partidita a juegos nuevos de esos, como, por decir algunos, el Vampiro, el Pendragón, el Aquelarre (cuya nueva edición seguro que aportará algo nuevo), el Cyberpunk o Ragnarok, o alguno no tan novedoso como La Llamada, el RQ, el Stormbringer, el Star Wars o el MERP, por ejemplo. Al Traveller mejor pasar, que es un coñazo y el D&D un poco rancio, ¿no? Estas navidades haré la partida especial de navidad, por petición popular toca MERP y nos lo pasaremos bien, como siempre. En serio, no logro ver qué tienen los retroclones para llamar la atención de alguien.

Soy retro, para clones me llega con los del Paranoia.
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