lunes, 6 de junio de 2011

Mis diez favoritos... de juegos de rol

La verdad es que este post es un canto a la nostalgia, pero viejo y malo no son sinónimos, ¡así que a ello!


#10 – D&D


Un clásico... que no me caló


La verdad es que nunca comulgué mucho con D&D. A ver, había unos monstruos cojonudos, pero la verdad es que las ambientaciones que ofrecían no me agradaban mucho, quizás con la excepción de Dark Sun, que por momentos era muy apocalíptica. Casi era recomendable crearte tu propio mundo y hacer lo que te pareciese con él.


Principalmente jugué al AD&D, aunque llegué a probar los “Player’s Option” en una campañita ambientada en la Era Hyborea en la que todos los PJ’s eran hijos de Conan, de distinta madre, claro, basándose el máster en la multitud de encuentros sexuales del cinmerio en sus aventuras.


#9 – Pendragón


Ya su portada era propia de un clásico


Aquí iba a poner Rifts y sus Glitter Boy, pero no podía obviar los buenos ratos que he pasado con este juego. Un sistema un poco limitado, pero un juego tan bueno con un trasfondo muy florido. Impresionante la parte referente al amorío, desde hacer poemas a batirte con un oso pardo sólo con tu espada y sin chapa. Una gozada para los amantes del Ciclo Artúrico.


#8 – Ragnarok


Algunos pensaban que era de vikingos


Nos daba mucho juego cuando no queríamos terror cósmico. Quizás si hubiésemos conseguido el “Beyond the supernatural” ni lo habríamos tocado, aunque siempre defendimos el producto nacional.


#7 – Mutantes en a sombra


Buen contenido, portada desafortunada


Fue el primer juego de rol en el que jugábamos en una ambientación en tiempo presente en un mundo muy parecido al nuestro, ¡y además con poderes mutantes! Para unos fans de los X-Men era algo muy atractivo, y otro tanto para los de las historias de espionaje. Por cierto, un día descubrí que los taburetes de bar de potencia 25 existían verdad, por una vez no se trataba de una exageración típica de vascos.


#6 – Stormbringer y RQ


Esto sí que era una portada y no las de Daspastoras


Stormbringer fue el primer juego que me compré. Devoré las novelitas de Moorcock y me puse a dirigir rápidamente. Los Reinos Jóvenes y los distintos mundos o planos del Campeón Eterno tenían un halo siniestro y degenerado que me gustaba mucho, aunque tanto jugadores como directores se convertían en auténticos psicópatas con mucha facilidad. Todavía recuerdo una mítica sesión de juego que quedó bautizada como “Stormbringer masacrable”. El juego se volvió injugable cuando un máster decidió introducir el sistema de localizaciones de RQ y el personal perdía miembros con una alegría que no veas, aquello parecía el Paranoia.


Respecto de RQ debo decir que tiene uno mis sistemas de juego preferidos, si bien la magia se hacía algo farragosa y no me gustaba nada todo el rollo religioso que llevaba aparejado, además de que no me gustaba Glorantha, si bien el suplemento de Vikingos era la leche.


#5 – Cyberpunk


Los implantes genitales causaron aún más furor que el Barret-Arasaka


Futuro sombrío, implantes, inteligencias artificiales, megacorporaciones, tipos duros, macarras a lo Mad Max, etc… supuso para mi grupo salir de una vez de la ñoñería de Star Wars. Abandonamos la esplendorosa space-opera lucasiana para abrazar el malrollismo del futuro cercano.


Otro juego que fácilmente se convertía en una carnicería (y más si pillabas las ampliaciones)¡Sangre y almas para mi señora Arasaka!


#4 – Aquelarre


Un hito


Fue lo primero a lo que jugué. Sistema Chaosium muy fácil de pillar, trasfondo histórico que todos conocemos en mayor o menor medida. Un juegazo con mayúsculas del señor Ricard Ibáñez.


#3 – La llamada de Cthulhu


Let's have some octopuss to the party!


“Tío, tenemos que dejar de jugar a esto, siento como tentáculos debajo de la cama” – dijo en una ocasión el bueno de Gerry hace ahora unos quince años, cuando ya éramos medio puretillas, en una época en la que le dábamos al vicio cthulhoide con suma fruición. La verdad es que me alegró ver que existía un juego basado en los Mitos de Cthulhu, cuya recopilación de cuentos homónima había leído un año antes, ya que estaba al lado de los cuentos de Poe.


El único problema de La Llamada es que puede rayar que no veas, con lo que hay que buscar soluciones y quizás apartarse un poco de los mitos. Hace unas semanas hice mi primera partida en unos tres o cuatro años, después de la relectura de Delta Green. Opté por que los jugadores fuesen agentes federales en la actualidad y seguir un formato de capítulos de serie de televisión (incluso les puse de música de cabecera una canción de The Who muy semejante a las de CSI). Hice que los jugadores fuesen conscientes de que los Mitos eran una obra de Lovecraft y de que existía el juego de rol de La Llamada con el fin de apartar la mente de los jugadores del horror cósmico, con lo que se logró que se limitaran a investigar sin ser unos crédulos, siendo unos profesionales. Quedé bastante contento y La Llamada se adaptó bien, al tratarse de un sistema muy sencillo y sobre todo ágil. Que conste que he leído El Rastro de Cthulhu y aún tengo que interiorizarlo.


Resumiendo, para mí es el verdadero número uno de este ránking de favoritos, un juego rápido, ágil y adaptable. Imprescindible para cualquiera que esté “en el rollo”.


#2 – MERP


Mordor, naturaleza viva


MM, ME, BO, BD, Tablas de ataque, de críticos, de pifias, modificadores… un auténtico coñazo, pero un peaje bien barato por imbuirte de la magia que irradia la Tierra Media de Tolkien. La farragosa propuesta de ICE para la Tierra Media era ambiciosa, manuales por doquier, fichas y estadísticas para todo, escenarios imposibles como Dol Guldur o los Senderos de los Muertos, etc… el atrevimiento de ICE era ilimitado, llegando a hacer fichas de dioses, con un par, aunque se cubrían las espaldas proponiendo como momento de juego el año 1.640 de la Tercera Edad (los acontecimientos de “El Señor de los Anillos” parten del 3.018 TE). Le guardo un cariño especial a este juego por todas las horas en él invertidas, empezando por hilarantes aventuras “apócrifas” hasta llegar a observar la máxima ortodoxia. Para mí guarda ese sabor especial de “los buenos viejos tiempos”.


Por cierto, aprovecho para reivindicar el completísimo “El Bosque Negro” de JOC, uno de los mejores suplementos de rol publicados en este país.


#1 – Vampiro (La Mascarada, claro)


Buen mármol


En estos momentos algún lector estará deseando apedrearme con toda justicia o pensará “ya está este tío intentando meter polémica”. ¿Cómo coño es que pongo de primero al Vampiro? Bien, primero tengo que decir que su sistema me parece muy limitadito, que lo con él hizo White Wolf no tiene nombre, aunque igual se forraron, que más del 80% de sus suplementos no valen para nada, que el superlativo desarrollo del Mundo de la Oscuridad fue absurdo, etc… y ahora llegamos al pero y me explico, que falta hace, y es que este juego contribuyó de forma decisiva al cambio de modo de jugar de mucha gente. Si bien muchos jugadores dotaban a sus personajes de cierta personalidad, otros tantos pasaban del tema, haciendo que sus personajes no fuesen más que una hoja de estadísticas. La moda del Vampiro hizo que muchos abrazasen ese estilo que denominaban narrativo, por llamarle de alguna manera.


Jugué y dirigí a Vampiro, y todos los que participábamos lo pasamos como enanos, siempre creando nuestro propio mundo de juego, que guardaba alguna semejanza con el de WW, pero hasta cierto punto. Gracias a este juego todas las partidas posteriores de rol cambiaron a mejor, aunque se tratase de una dungeonada en los Reinos Olvidados.


Además, desde su edición en castellano, para nosotros el Colt Anaconda pasó a ser para siempre el Colt Andocana.

Publicar un comentario en la entrada