jueves, 24 de febrero de 2011

La triste vida y posterior muerte del villano con ínfulas de grandeza.


Después de que Puto Rancio nos haya ilustrado acerca de los distintos tipos de sirvientes que podemos encontrar en nuestras partidas a mi me gustaría detenerme un poco en a quien sirven estos lacayos. Toda buena campaña suele tener un malvado villano con grandes y grandilocuentes planes, este individuo infecto puede ser desde el bandido que tiene atemorizado a una aldea, el noble dispuesto a derrocar al buen rey del pais o cómo no, el Señor Oscuro que quiere dominar el mundo………. (Aquí poned el ejemplo que se os ocurra que los hay muchos y variados).

Estos malvados suelen estar hechos con cariño por el master que vuelva en ellos su buen o mejor dicho mal hacer, preparándolos para ser el grano en el culo de los aventureros que siempre estarán un paso por detrás de él reaccionando ante sus acciones en vez de poder ser ellos los que lleven la iniciativa. Mostrandose de vez en cuando a lo lejos o entre las sombras haciéndoles todo tipo de perrerías a los pj´s para que estos tengan cada vez más ganas de acabar con él. Y aquí es donde quiero llegar yo , ya que en mis partidas estos seres tienen la mala costumbre de morir a la primera de cambio normalmente de formas de los más tristes y penosas que se pueda uno echar a la cara, y eso que siempre tienen preparado un bonito plan de huida pero ya sea por no hacerlos demasiados poderosos, ya sea por que a los jugadores se los ocurren planes de lo mas peregrinos , o quizás es que soy un master blandengue pero el villano en el que había depositado mis esperanzas finalmente muerde el polvo.

Comparto esto con vosotros me gustaría saber si esto solo me pasa a mí o es algo común, y mucho me temo que puede ser así ya que desde el principio de los tiempos estos “bichos de fin de pantalla” solo están ahí para morir. Y si no que le pregunten al hechicero Bargle de la mítica caja roja, que murió en una de las primeras partidas de rol a las que jugué hace muchos años, o al de aquí abajo.

muerte ridicula


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